La colisión deontológica entre la ética profesional y la moral social

Bentham allá por los años mil ochocientos establecía lo que para la época significaría un término bastante novísimo “deontology” o deontología en su adecuación a nuestro tan enriquecido español. Cómo todo filósofo y padre del utilitarismo Bentham, mencionó esto último puesto que este célebre londinense formuló esta teoría en relación a sus constantes críticas al sistema judicial inglés. El utilitarismo preconizaba que “todo acto humano, norma o institución, deben ser juzgados según la utilidad que tienen, esto es, según el placer o el sufrimiento que producen en las personas”. Justamente a raíz de dicho pensamiento es que emerge el pensamiento deontológico del sentimiento ético-moral sobre la actuación gubernamental en relación a los civis.

La Maestra investigadora Moreno Luce en su artículo sobre la deontología jurídica (la más tratada dentro de las ramas deontológicas) advierte desde ya el modismo que viene viviendo la deontología y es que al parecer ha pasado de ser un tema latoso a un tema clave y fijo en todos los certámenes y/o eventos académicos que son dirigidos en su mayoría a jovenes y ansiosos estudiantes universitarios, aunado a ello la coyuntura actual-vivencial del fenómeno de la corrupción hace que almenos se dedique un tiempo para dar algún tipo de recomendaciones sobre el buen actuar profesional.

Los colegios profesionales sin lugar a dudas recogen estos conceptos priorizando el respeto de la ética como un valía que diferencia a un profesional de otro, de este modo a través del establecimiento de normas positivizadas como códigos deontológicos o códigos de ética buscan limitar la actuación del profesional para que en tal ejercicio (profesional) sea permisible o no algo. Entramos entonces en los dilemas Kelsenianos sobre por ejemplo la justicia, lo justo para algo es injusto para el otro siempre que a la par ambos se encuentran sedientos de justicia, el alcanzar uno, inmediatamente restringe al otro. Platón identifica justicia con felicidad cuando afirma que sólo el justo es feliz y desdichado el injusto. Sin embargo aclara el autor que muchas veces el justo no encuentra  felicidad y el injusto feliz.

El establecimiento limitativo de funciones de los profesionales correspondería entonces a algo anti-moral, pues nadie es quién para determinar que conducta es buena o mala, quién es un buenhechor y quién un malhechor (ética), bueno tal vez solo Dios.  Sin dejar en el aire la duda de que no se menciona la in-moralidad pues esta última es la falta de moral, sin embargo la primera hace referencia a la anti-moralidad, toda vez que se hace expresa la contravención a la moralidad. Sé que tal vez esto parezca un juego de palabras pero no deja de ser cierta la diferenciación semántica.

Fuentes:

KELSEN, Hans. (2001). ¿Qué es la justicia?
ÁVILA, Alfonso.(2008) ¿Qué es la Justicia? de Hans Kelsen, Fronesis, Caracas
DRIESCH, Hans. (1971) El hombre y el mundo, Centro de Estudios Filosóficos UNAM, México.
PEINADOR, Antonio. (1972). Moral Profesional. Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid.
MORENO, Marta.(2014). La deontología jurídica. Disponible en: //www.miguelcarbonell.com/artman/uploads/1/la_dentologia_juridica.pdf
GARCÍA, Angel. (2007).  Ética y Deontología. Disponible en: //gredos.usal.es/jspui/bitstream/10366/119365/1/EB19_N159_P67-75.pdf

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